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Descendiendo
por la escalera de caracol - cuyo hueco central estaba previsto para instalar
el ascensor- se accede al sótano, planta totalmente abierta sin
divisiones de espacios, destinada
en principio para Archivo Diocesano, Museo Epigráfico y bodega.
El
conjunto de pilares y columnas de piedra tosca separan las tres naves (cinco
en el centro formando un crucero). Los capiteles, primitivos, sin decorar.
Gaudí
utiliza el ladrillo macizo sin enlucir para los arcos (ojivales, torales y formeros)
así como para las bóvedas tabicadas, resultando muy rebajadas. Cinco puertas
dan salida directa al foso que circunda el palacio, solución característica
de Gaudí, con la que consigue enraizar el edificio en la tierra y dar luz natural
a las dependencias bajas, al estilo de los llamados "patios ingleses".
Hasta
cinco veces salta el palacio sobre el foso: debajo de la entrada principal;
sobre la muralla; por los arcos de descarga y por el puente que da paso al provisorato,
frente a la Catedral.
El Museo en el Sótano
Esta
planta está relacionada, en la actualidad, con la arqueología romana y medieval
y con lo cristiano antiguo; aquí se custodian las raíces y el origen de
nuestra historia.
En
las vitrinas, una muestra de restos prehistóricos y de la época romana, (utensilios
domésticos y personales: lucernas, vidrios, cerámica, ungüentarios, agujas,
alfileres, fíbulas...) El conjunto de inscripciones romanas es excepcional tanto
en calidad como en cantidad; halladas en el subsuelo de la ciudad en su mayoría,
pero también en las provincias de León, Lugo, Orense y Zamora. Son de tipo "votivo",
dedicadas a los dioses indígenas y greco-romanos; de tipo "funerario", de cargos
militares, sacerdotales, emigrantes hispánicos, y soldados; de tipo "honorífico",
ofrecidas a los emperadores; y los "miliarios" como puntos de señalización.
El cristianismo: Paleocristiano, Visigodo, Mozárabe, Mundo Medieval.