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En ella se encuentran las dependencias fundamentales. Se concibió en estilo gótico y está decorada con la misma cerámica vidriada. En esta planta, la luz a través de las vidrieras emplomadas juega un papel protagonista.

El vestíbulo de acceso lo preside una columna, formada por una basa con ocho círculos abocinados; sobre ésta una plancha de plomo para apoyar el fuste liso, otra plancha de plomo bajo el capitel estrellado de ocho puntas de las cuales parten otros tantos nervios que forman los arcos apuntados concluyendo en una clave de granito, que soporta la bóveda. El conjunto semeja a una gran palmera mediterránea, y provoca un gran estímulo al sentido visual.

Las vitrinas expositoras son neogóticas de 1913, su contenido es una referencia a las artes menores, sobre todo de orfebrería religiosa. La colección de cruces románicas de metal es de gran interés, sobre todo algunas de ellas con esmaltes de tipo de Limoges.

El vestíbulo central o distribuidor se comunica con todas las dependencias de este piso.  Espacio con bóveda de crucería que asciende hasta el piso siguiente con nervaturas cerámicas y decoraciones florales esgrafiadas.  Sobre la base de los arcos, recorre una leyenda referente al incendio del anterior palacio y a los prelados que empezaron y terminaron el actual edificio.

En el centro  y en los laterales varias vitrinas concentran la numerosa y hermosísima exposición de orfebrería religiosa de las poblaciones diocesanas.  Son un exponente claro de los artesanos orfebres locales, provinciales y nacionales durante los siglos XV al XIX.

Sala del Trono o  sala de recepciones. Su nombre se debe a la silla episcopal (trono), suponemos que sea obra del escultor Enrique Marín, bajo un dosel (baldaquino) incrustado en el muro, obra del propio Gaudí. Se accede a través de una triple entrada formada por arcos escarzanos apuntados y sobre ellos arcos ojivales , en cuya parte interior aparecen dos búhos que miran al sedente del trono recordándole que debe tener presente la sabiduría y la prudencia.  La chimenea, bajo un amplio arco escarzano, sobre el que se sitúa una celosía de ocho ventanas, en cuyo interior se forma una falsa bóveda que confluye en un círculo con un ave esgrafiada; la pared cortada en la esquina, sustituida por una pequeña columna, permite la entrada de luz.

 En el vano central de entrada se expone la famosa cruz procesional renacentista del Santuario de Castrotierra, cuyo crucificado está atribuido a Miguel Ángel Buonarroti.

Comedor de Gala.

O Sala de Banquetes.  Amplio salón de gran luminosidad provocada por los coloristas vitrales, ornamentados con frutas y la leyenda de la bendición de mesa en latín.  Estas vidrieras realizadas con esmaltes en la técnica denominada del alveolado son de tonos muy cálidos.

Una celosía sobre un vano adintelado comunica este salón con una galería soleada con salida a las terrazas que hay sobre el pórtico.

En la bóveda de crucería, nervios cerámicos comunican curiosas ménsulas con grandes claves de granito , cuyos témpanos están decorados con esgrafiados inspirados en la hoja de parra.

En el centro, una mesa de caoba que perteneció a Femando VII y que éste regaló al famoso "Maragato Cordero".

 

Despacho Oficial.

Espacio dividido por dos columnas centrales, sobre las que se apoyan los nervios de la bóveda. El esgrafiado de los témpanos son la hoja y el fruto del roble, emblema de la ciudad de Astorga.

El conjunto de vidrieras ofrecen decoraciones de guirnaldas vegetales y los escudos episcopales de los Obispos Grau (promotor del edificio) y Diego de Alcolea (finalizador de las obras).   

 

La Capilla.

Parece una catedral en miniatura.  Entrada con doble arco ojival, en medio el parteluz, donde se sitúa la pila del agua bendita.

El retablo de piedra y mármol de Carrara, lo preside la Virgen sedente con el Niño, del escultor Enrique Marín, sobre el Sagrario, cuya puerta cincelada es obra del platero Félix Granda.

Tras el altar, la girola formada por cuatro columnas de fustes delgadísimos, cobijando tres absidiolos, y sobre los capiteles se sitúan las esculturas de los Obispos: Santo Toribio, San Genadio, San Isidoro de Sevilla, y San Ildefonso. Simbolizan el ofrecimiento del episcopado asturicense a su patrona la Virgen María, patrona del Palacio Episcopal, como se constata en la leyenda en latín que recorre toda la capilla.

Sobre el acceso y el frente, los netos de los arcos ojivales se decoran con un alicatado de tema alegórico con roleos y cuernos de la abundancia. La cerámica procede de Talavera de la Reina y el diseño es de Daniel Zuloaga. Dos cartelas conmemoran la construcción del Palacio.

Encima se sitúan dos balcones que unen la última planta con la capilla, permitiendo seguir el culto y contemplar una fantástica vista panorámica del recinto religioso. La bóveda carece de nervaturas cerámicas, y los intradós llevan decoraciones pintadas por S. Licuendex.

Para finalizar, las vidrieras emplomadas, policromadas y figuradas, forman dos cuerpos (superior e inferior) en el ábside.  Narran la vida de la Virgen María. Cuerpo inferior: Nacimiento de María; Santa Ana adoctrina a la Virgen: Presentación en el templo; Desposorios; Anunciación; Adoración de los pastores; Huida a Egipto; La Sagrada Familia; Jesús camino del Calvario; Resurección; y Muerte de la Virgen. Cuerpo superior: Adán y Eva en el Paraíso ; Asunción de la Virgen; Coronación; Los Apóstoles junto al sepulcro vacío de la Virgen; y la Expulsión de Adán y Eva del Paraíso.

Hay otras tres salas de similar configuración que constan de un amplio espacio con columna central, una alcoba de doble entrada, una rotonda y un pequeño departamento que, al exterior, semeja una garita. Ventanales y bóvedas son similares a los descritos en otras salas.

 

Museo en la Planta Noble

 Además de la abundante y valiosa colección de orfebrería religiosa, ya aludida, y de otros variados objetos,  en las distintas dependencias se expone una amplia y magnífica colección, tanto de escultura en madera policromada como de pintura, de los siglos XVI, XVII y XVIII. La mayoría son obras anónimas, pero también existen excelentes ejemplares de reconocidos artistas como Bartolomé Hernández, Gregorio Español y Alonso Gutiérrez.

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